jueves, 3 de octubre de 2019


EXISTENCIA
El tiempo juega sus cartas
y no escatima las fichas,
pacientemente te obliga
a doblar la apuesta,
pero muy dentro tuyo
te sabes perdido.

Tu lo miras perplejo
inmutable y arrogante,
sabedor de su poder
tu ansiedad y tu desvelo
se reflejan en tu cuerpo,
cada día y en silencio.

Tiene la virtud
de controlar su apariencia,
lo sientes lento, sin fuerza y
a veces cual saeta te atraviesa,
siempre es el mismo
entre la acción y la pereza.

Sus dotes sanadoras
no logran evitar lo inevitable,
nacio antes que todo
con la inmortalidad a flor de piel,
testigo mudo en la memoria
y por los siglos de los siglos,
hacedor de mil historias.

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