jueves, 3 de octubre de 2019


EXISTENCIA
El tiempo juega sus cartas
y no escatima las fichas,
pacientemente te obliga
a doblar la apuesta,
pero muy dentro tuyo
te sabes perdido.

Tu lo miras perplejo
inmutable y arrogante,
sabedor de su poder
tu ansiedad y tu desvelo
se reflejan en tu cuerpo,
cada día y en silencio.

Tiene la virtud
de controlar su apariencia,
lo sientes lento, sin fuerza y
a veces cual saeta te atraviesa,
siempre es el mismo
entre la acción y la pereza.

Sus dotes sanadoras
no logran evitar lo inevitable,
nacio antes que todo
con la inmortalidad a flor de piel,
testigo mudo en la memoria
y por los siglos de los siglos,
hacedor de mil historias.

viernes, 19 de abril de 2019


Poder

Tus palabras
hieren las almas de los oprimidos,
y te alejas cada vez más
de los sentimientos puros.

La puerta de la justicia 
se vuelve pequeña,
nos arrastramos para llegar a ella
por debajo del muro,
del otro lado te encontraremos
y veras que la verdad
nos acompaña.

Nuestra voz se alza
y junto a ella,
la dignidad de
quien no engaña.                                                                                                                                                                     L,M                                                                                   




Sentires

De tus silencios
soporté el hastío,
de mis palabras
soporté el llanto.

En que universo
sobrevuela la ira,
que cierra mis puños
y enmudece la garganta.

Corazón de madera hueca,
como mi estado...
y a las heridas
las abraza el tiempo,
que lo cura todo.

                                      LM




Poder ser

Si pudiera detener el tiempo
lo haría en este mismo momento,
tu mirada me absorbe
y no quiero pedir ayuda.

Sólo se que si escapo,
tu interior,
se vuelve escurridizo
huyendo entre mis dedos.

Lo imposible
se vuelve concreto,
es el poder de la imaginación
y del anhelo
de ser algo más,
que un simple mortal y soñador.

                                                  LM





primitivo


Instantes

Una vez, 
dos brazas ardientes
y una lengua de fuego, 
reavivaron el deseo casi extinto.

Una vez, 
dos yemas se quemaban
recorriendo perfiles voluptuosos,
una vez, 
las miradas penetrantes 
supieron de sueños prohibidos.

Una vez, 
navegué tus húmedos secretos
y jugué con las estrellas,
una vez, 
gemidos y sudor fueron el nexo
de nuestros universos extasiados...
                                                L. M.
De vez en cuando, es bueno recordar que tenemos algo de animal, primitivo.